Es muy sano reirse de uno mismo y de hecho lo hago. Pero habiendo sido consciente, mirar para atrás y reirse burlonamente es muy triste. Ayer y hoy viví las consecuencias de lo loca loca y seca que estuve el fin de semana. Hechada todo el dia, sin moverme ni para atraconarme, salí una vez y para ir al cine (sola- ¡ha lugar!-) mi humor estaba tan estropeado que el lunes, -el dia del juicio final- renació, burlón e irónico. Es generoso, me dio lugar en la primera fila para ver una sátira de mi. De repente, me encontré salpicacando emociones, opuestas, gemelas, todas al mismo tiempo, me tornó explosiva, elocuente, exagerada y todos me adoraban a diferencia de lo anterior, que hasta una amiga que el domingo estudió conmigo huyó de casa.
Las consecuencias: sólo estudié con ella, la cantidad de cosas que tenía y tengo que hacer no me alcanza ni aunque agreguen a Osvaldo en la semana. Es terrible, no hice absolutamente nada de mis deberes, de mi vocación, ni una pista.
Y asi de irresponsable soy, y asi de egoista soy, y asi de melancólica, y asi de eufórica soy.
martes, 24 de junio de 2008
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